#1. Cómo cambió mi parecer sobre la terapia online

¿Alguna vez pensaste que hacer terapia online no era lo tuyo? Yo así lo creía.

La primera vez que escuché sobre la terapia online fue en 2010, cuando vivía en España y todavía estaba estudiando psicología. Durante una conversación sobre posibles salidas laborales, Lua -una buena amiga psicóloga- me comentó que había empezado a ofrecer terapia online y que atendía personas de diferentes lugares del país por medio de videollamada.

En ese momento, la idea me pareció descabellada, no encajaba con mi forma de entender las relaciones humanas y menos aún con la imagen de lo que significaba hacer terapia  que me había formado durante mis años de estudio de Psicología en Argentina.

Además, ¿quién elegiría hacer terapia por videollamada? 

Entonces le pregunté curiosa: “¿Y por qué alguien preferiría online en vez de presencial?” Su respuesta fue simple y me quedó resonando: «Atiendo a una mujer que vive en un pueblo donde todos se conocen. Y para ella la terapia online es la única oportunidad que tiene de crear un vínculo terapéutico fuera de su entorno cotidiano, sin tener que viajar».

Aunque su explicación tenía sentido, yo me resistía a la idea. La terapia online no era lo mío. Al menos no todavía.

El año en que me convertí en psicóloga online en Argentina.

Mi amiga, hoy colega, resultó ser una verdadera pionera en este campo. 

No conocí a nadie más que practicara la terapia online hasta diez años después de aquel momento. En 2020 llegó la pandemia y, con ella, las medidas de aislamiento. De un día para otro la videollamada se convirtió en el principal medio para mantener las relaciones que teníamos con los otros en los distintos ámbitos de nuestras vidas, así como para iniciar nuevas. La relación terapéutica no fue la excepción.

Y así fue que años después de aquella conversación con Lua, me encontré dando mis primeros pasos en el mundo de la psicología online. La idea que en su momento me parecía descabellada, se había convertido en una necesidad.

En ese entonces, ya llevaba varios años viviendo nuevamente en Argentina y ejerciendo la profesión. Mis primeras experiencias trabajando con personas por videollamada me sorprendieron. Descubrí que el vínculo terapéutico podía establecerse más allá de la distancia física. La terapia online era efectiva para brindar apoyo. Fue posible continuar perfectamente con las sesiones hasta retomar la presencialidad e incluso varias personas eligieron seguir por videollamada aún cuando esta ya no era la única opción.

¿La terapia online es para vos?

Ahora entiendo que la terapia online no sólo es una oportunidad para esa mujer que vive en un pueblo en el que todos se conocen. Es también una opción válida para vos sí:

  • vivís en una ciudad donde se te hace difícil trasladarte, 
  • tu horario laboral o de estudio te complica el acceso a la terapia presencial, 
  • viajás con frecuencia
  • tenés alguna limitación física de movilidad, 
  • querés conversar con un profesional que comparta códigos culturales diferentes a los que encontrás en donde vivís,
  • necesitás una especialista en un tema particular que no está disponible allí,
  • te recomendaron un profesional por la calidad de su trabajo y vivís muy lejos de su consultorio.

Si estás buscando psicóloga, tenés que saber que aún teniendo en cuenta las ventajas de la terapia online, existen situaciones específicas en las que recomiendo que la terapia sea presencial. Para saber si este es tu caso, contactame y lo conversamos.

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