Pensar, sentir, nombrar y compartir

En estos últimos 10 años de ejercicio como psicóloga, vengo incorporando el reconocimiento de las sensaciones físicas en las sesiones, como un recurso más para el trabajo psicoterapéutico. Del encuentro entre esta práctica, mi formación en abordajes corporales y mi experiencia en la coordinación de grupos surge una nueva propuesta grupal.

Pensar

Anticipar lo que podría suceder, volver sobre una conversación, tratar de entender por qué reaccionás de determinada manera, evaluar posibilidades, buscar una explicación. Pensar te permite organizar tu experiencia y tomar decisiones.

En el ritmo cotidiano, gran parte de tu atención puede quedar ocupada por eso que sucedió o por lo que todavía no. Mientras tanto, ¿qué registrás de lo que te está pasando en el momento en que sucede?

La pregunta “¿qué me está pasando?” puede encontrar respuesta más allá (o más acá) del pensar.

Registrar lo que sucede en el cuerpo

Mientras pensás, tu cuerpo forma parte de la experiencia, probablemente sin que le prestes atención.

Orientar tu atención hacia el cuerpo te permite acercarte a esa dimensión de lo que estás viviendo, simplemente para percibirla y describirla.

Detenerte en estas diferencias puede ayudarte a pasar de una impresión difusa a un registro con diferentes matices.

Encontrar palabras para la experiencia

Describir una sensación requiere, como punto de partida, dirigir tu atención hacia el cuerpo. Luego encontrar palabras, que nunca son exactas ni definitivas. Suelo decir que ésta es una «práctica»: algo así como ensayar una forma atenta, flexible y descriptiva de relacionarnos con lo que nos pasa. Y a veces, las palabras nos ayudan a reconocer algo mientras intentamos nombrarlo.

¿Qué aporta hacer este recorrido en grupo?

Registrar sensaciones y buscar palabras puede ser una práctica individual y, si querés hacer una primera experiencia, podés probar este ejercicio simple de conciencia corporal centrado en la respiración. Pero compartir este recorrido con otras personas abre posibilidades diferentes.

Un grupo, implica varias personas coincidiendo en un tiempo y espacio, y se va construyendo alrededor de una tarea compartida. En este caso, la tarea de detener el ritmo cotidiano, orientar la atención hacia la experiencia presente y tratar de poner en palabras algo de lo percibido.

Escuchar cómo otra persona nombra su experiencia puede acercarnos expresiones que no habíamos encontrado. También puede ayudarnos a reconocer diferencias.

En el intercambio, las palabras de los demás amplían las posibilidades de reconocer y nombrar la propia experiencia. Lo grupal ofrece resonancias, contrastes y diferentes matices que enriquecen la experiencia individual.

La cabeza en el cuerpo: un laboratorio grupal online

A partir de esta práctica desarrollé La cabeza en el cuerpo, un laboratorio grupal online para detenerse, volver a la experiencia desde el cuerpo y encontrarle palabras en el intercambio con otras personas.

Durante el encuentro propongo consignas breves y guiadas para orientar la atención, registrar sensaciones y describir algo de lo que está sucediendo en el cuerpo y en la experiencia presente. Nombrar, escuchar y reconocer matices junto a otros.

No se necesita experiencia corporal, meditativa ni grupal. La propuesta se realiza fuera de un encuadre terapéutico y no requiere compartir situaciones personales.

Conocé más sobre el laboratorio grupal La cabeza en el cuerpo.

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