Cómo trabajo en terapia: los enfoques que integro
Una de las preguntas que frecuentemente recibo cuando me contactan es: ¿Cuál es tu enfoque terapéutico? ¿Qué tipo de terapia hacés? Mi respuesta rápida suele ser algo así como:
Trabajo desde un enfoque integrador. En sesión te acompaño a poner en palabras lo que te pasa, entender cómo lo vivís y tomar conciencia de cómo lo sentís en tu cuerpo, para que puedas desarrollar recursos y transitar eso que estás viviendo. Mi formación académica incluye psicoanálisis, terapia cognitivo-conductual y sistémica.
En este artículo voy a explicar un poco más qué significa esto. En primer lugar, mi trabajo no se define por una corriente teórica en particular. Lo que sí me caracteriza es el interés por investigar diferentes enfoques. Los integro con criterio según tu necesidad y el momento del proceso en el que estés. Así que voy a contarte qué tomo del psicoanálisis, de lo cognitivo-conductual y de lo sistémico, y cómo lo integro con lo corporal.
Qué tomo del psicoanálisis
Gran parte de mi formación la hice en Argentina, en la Universidad de Buenos Aires, históricamente conocida por su fuerte impronta psicoanalítica. Al psicoanálisis lo amé, lo odié y, con el tiempo, lo reubiqué en un punto intermedio.
Si tuviera que resumir algo de todo lo que me dejó esta perspectiva, diría lo siguiente: cuando estoy frente a una persona, estoy frente a su subjetividad. Así encuentro una historia y una manera propia de dar sentido a lo vivido. Y esa singularidad se juega en el lenguaje, en cómo se nombra lo que pasa (y también en lo que no se puede nombrar). Por eso, en sesión, escucho lo que se dice y también lo que se expresa entre líneas.
Qué tomo de la terapia cognitivo-conductual
Otra parte de mi formación la hice en la UNED, España, en donde estudié terapia cognitivo-conductual. Tuve también mis encontronazos con esta corriente, hasta que pude encontrarle un lugar en mi experiencia.
Estudiar -y vivir- en España fue muy enriquecedor, me sirvió para entender que no hay una única forma de concebir al ser humano, y que la concepción del mismo está completamente influenciada por la cultura. Este tema me interesa mucho, pero ahora no me quiero detener demasiado porque será material de otro post.
Para mantener el hilo de este artículo, si tengo que elegir algo de lo que tomo de la terapia cognitiva-conductual, es un marco de referencia inicial sobre la relación mente-emoción-cuerpo y la herramienta de la psicoeducación. Esto permite entender lo que está pasando y cómo funcionan los mecanismos que se ponen en juego, dejando de vivirlo como algo inexplicable.
Qué tomo de la terapia sistémica
Ya matriculada y ejerciendo, en el Colegio de Psicólogas y Psicólogos (Distrito XV), en Buenos Aires, me formé en terapia sistémica. De este enfoque tomo, principalmente, una mirada que invita a la despatologización individual: el problema no es la persona.
Así entiendo los síntomas en el marco de los vínculos y del contexto en el que aparecen. La terapia sistémica me dio herramientas para mirar dinámicas que se repiten, reglas implícitas, roles que se van instalando en una familia o una pareja.
Me permitió observar que el malestar puede no estar en alguien sino entre las personas. En la forma de comunicarse, de acercarse, de poner límites, de pedir (o no pedir) lo que se necesita del otro. Desde ahí, muchas veces un cambio pequeño en una interacción —un límite más claro, un pedido distinto, una conversación pendiente— puede empezar a reorganizar una dinámica.
El cuerpo como eje de mi mirada terapéutica
Mi formación en distintos enfoques se traduce en una mirada integral que me permite entender y hablar distintos lenguajes teóricos, y encontrar cuál o cuáles se ajustan a tu proceso para que puedas sentirte alojado.
Paralelamente, antes y durante mi carrera universitaria, experimenté en primera persona los efectos de la conciencia corporal. Además, me formé y enseñé prácticas somáticas relacionadas a la danza. Ahí pude ver cómo, cuando las personas empezaban a conocer más su cuerpo y a habitarlo, comenzaban a aparecer cambios en la forma de percibir y transitar lo cotidiano.
Es así que la relación con el cuerpo tiene una marca en mi perspectiva terapéutica. Me interesa —y sigo formándome— en corrientes de terapia somática, centradas en la experiencia corporal.
Si estás buscando terapia y querés saber si mi forma de trabajar es para vos, escribime para coordinar una primera entrevista sin costo y conversamos sobre lo que estás necesitando.
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