No me puedo dormir. Este artículo surge inspirado por una situación que aparece frecuentemente en las consultas: la dificultad para conciliar el sueño. En muchos casos, esta dificultad se ve acompañada por algunos hábitos nocturnos que pueden sostener o empeorar la situación, como el uso del celular en la cama.
El tema es así. Querés dormir, te acostás en la cama y un desfile de pensamientos encadenados no te permiten alcanzar el estado necesario para dormirte. Entonces agarrás el celular “un rato”, para “cansar la vista” o para mirar algo y “distraerte” a ver si te llega el sueño. Y el tiempo va pasando y vos cada vez más lejos de ese anhelado dormir.
No todos los problemas de sueño son iguales
Los problemas relacionados con el dormir pueden manifestarse de muchas maneras. Por dar algunos ejemplos, algunas personas se despiertan frecuentemente durante la noche, otras se despiertan muy temprano y no pueden volver a dormirse, hay quienes tienen pesadillas, quienes sienten que aunque hayan dormido siguen cansadas, entre otros.
En este artículo me enfoco en una dificultad específica y muy frecuente: la dificultad para conciliar el sueño y cómo este “no me puedo dormir” interactúa con el uso del celular en la cama.
Vale aclarar que las dificultades para dormir no tienen una única causa. Suelen aparecer cuando interactúan distintos factores y se sostienen en el tiempo, especialmente los que mantienen al sistema nervioso en un estado de activación. Estos factores pueden ser corporales, emocionales, cognitivos o contextuales, y algunos hábitos nocturnos, como el uso del celular en la cama, pueden reforzar este proceso.
En estos casos, el problema no es la falta de sueño, sino la dificultad para que tu cuerpo y tu mente puedan salir de ese estado de activación y entrar en modo de descanso.
Entonces, es posible que te sea útil empezar a observar de qué manera tus hábitos nocturnos influyen en cómo llegás al momento de dormir.
Qué significa tener dificultad para conciliar el sueño
Conciliar el sueño no es simplemente “dormirse”. Implica que tu cuerpo y tu mente puedan pasar de un estado de actividad a un estado de relajación progresivamente. Cuando esto no sucede, aparece esa sensación de cansancio activado, en el que tus pensamientos no paran, sentís incomodidad corporal o un estado de activación difícil de bajar.
El celular en la cama
Como escribí en otro artículo sobre el uso problemático del celular, el problema no es el celular en sí, sino cuándo y cómo se usa. Este uso tiene efectos en el sistema nervioso y, cuando sucede a la noche —especialmente en la cama—, puede interferir con el descanso.
No es lo mismo que uses el celular para poner tu alarma que quedarte interactuando con mensajes, redes sociales, noticias o contenidos que demandan tu atención. Tampoco es igual que lo uses de forma acotada y consciente que lo uses durante horas y sin siquiera darte cuenta.
Cuando el celular entra en la cama, puede suceder que la cama deje de ser solo un espacio de descanso y se transforme en un lugar de estimulación.
Qué pasa en el sistema nervioso cuando usás el celular de noche
Para poder dormir, tu cuerpo necesita ir “bajando” progresivamente su nivel de activación. Tu respiración se vuelve más lenta, tu tono muscular desciende y tu atención se vuelve más difusa.
El uso del celular interfiere con este proceso porque mantiene tu sistema nervioso en estado de activación. No solo por la luz de la pantalla, sino también por el tipo de contenido que consumís, que suele ser estimulante: información constante, interacción, novedad, expectativa.
Entonces, aunque estés en posición horizontal, tu cuerpo recibe señales de que todavía no es momento de descansar.
En este contexto, suele armarse un circuito que se retroalimenta:
- sentís cansancio y a la vez dificultad para “bajar”
- usás el celular como forma de distraerte, pasar el tiempo o desconectar
- la estimulación se sostiene o aumenta
- te cuesta conciliar el sueño
- dormís poco o mal
- al día siguiente el cuerpo sigue en un estado de tensión o cansancio.
Este ciclo tiende a reforzarse solo. El celular no suele ser la causa inicial de la dificultad para dormir, pero puede convertirse en un factor que mantiene tu estado de activación.
Cuándo consultar
El descanso es necesario para tu salud y calidad de vida. Cuando la dificultad para conciliar el sueño se sostiene en el tiempo o empeora o interfiere en tu vida cotidiana, no solo afecta tu cuerpo, sino también puede repercutir en tu estado mental y emocional. En estos casos, realizar una consulta con un profesional de la salud puede ayudarte a comprender de manera integral qué está pasando y cómo abordarlo.
¿Quién soy?
Mi nombre es Carolina Becker, soy Psicóloga. Me dedico a promover la salud y la calidad de vida de las personas. Si querés contactarte conmigo hacé escribime (no soy un robot, te responderé yo misma) y agendemos una primera videollamada sin costo para conversar.